Monterrey, N.L.- La llegada de población foránea a Nuevo León, atraída por el dinamismo económico del estado, puede interpretarse como una señal de crecimiento, pero pone en evidencia la falta de políticas locales para equilibrar la oferta y la demanda de vivienda.
El senador Waldo Fernández lanzó hoy lunes un exhorto al gobierno estatal y a los municipios de Nuevo León para que asuman su responsabilidad en la planeación y regulación del desarrollo urbano para ofrecer vivienda digna a los nuevoleoneses.
“En Nuevo León, ahora le toca al estado y a los municipios hacer su parte: planear, regular y garantizar vivienda digna. La urbanización incluye todos los servicios que el lote necesita para funcionar adecuadamente: desde el drenaje sanitario, agua, red eléctrica y red de gas, hasta instalaciones de telefonía, comunicación e internet”.
Tras darse a conocer que en Nuevo León les cuesta a los desarrolladores de vivienda 170 por ciento más urbanizar un predio, Waldo Fernández recordó que la Cuarta Transformación ya impulsa una política nacional de vivienda social promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, la cual contempla 80 mil Viviendas para el Bienestar en Nuevo León.
“Los esfuerzos del gobierno federal deben complementarse con una política estatal y municipal de vivienda, basada en una mejor planeación del crecimiento urbano, regulación del suelo y promoción de vivienda accesible”.
En Nuevo León existen 300 mil viviendas abandonadas y hay un rezago de 200 mil casas por construir.
Para Waldo Fernández, la vivienda es un derecho, no un privilegio. Es por eso que, desde que inició el año, ha insistido en que tanto el estado como los municipios enfrenten esta problemática y ayuden a los desarrolladores a encontrar un equilibrio entre la vivienda digna y el costo, ya que en ocasiones los créditos de casas se vuelven impagables.
Otro factor que mete presión al mercado inmobiliario es el número importante de personas foráneas que ha llegado a Nuevo León, por lo que nuestro estado enfrenta nuevos retos estructurales, sociales, económicos y ambientales.
“El crecimiento solo importa si se convierte en bienestar real”, concluyó el legislador federal.







